Un año completo le queda a la monarquía para tratar de mantenerse en el aparato del estado ante la posibilidad, aunque difícil, de que llegue una mayoría parlamentaria que pueda poner en peligro la continuidad de la "familia real" o por lo menos que salga una representación parlamentaria sustanciosa que pueda crear una verdadera corriente de oposición dentro del mismo estado. Ahora, con la jugada estratégica de los monárquicos tienen la vía libre con la mayoría absoluta del partido popular (PP) que les sirve de alfombra roja para pasar el poder a su heredero.
Es una prueba de fuego para el futuro de las personas que puedan ejercer autoridad en la política tratar de contrarrestar la estrategia de los que siempre han estado y quieren hacer ver que todo cambia para que las cosas sigan igual.
Sin embargo he de reconocer la astucia de la casa real que ante las posibilidades futuras, juegan con iniciativa, pero a esta partida de ajedrez le falta mucho juego y si algo es seguro es que partida no finaliza hasta dar jaque mate... al rey.
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